Convivir con una enfermedad autoinmune puede transformar radicalmente tu vida laboral. Como abogado especializado en incapacidades, he visto cómo estas patologías, pertenecientes a la subcategoría autoinmunes, generan frustración en quienes las padecen: incomprensión médica, informes que no reflejan la realidad de tu dolor diario y un sistema que parece diseñado para complicar las cosas. Entiendo perfectamente tu preocupación y la incertidumbre que sientes frente al INSS. Mi compromiso es ofrecerte claridad, respaldo legal y soluciones prácticas para navegar este complejo proceso. En este artículo encontrarás los requisitos específicos, pasos a seguir, errores comunes y las claves legales para obtener el reconocimiento de incapacidad laboral que mereces por tu condición autoinmune.
Enfermedades autoinmunes: ¿cuándo generan derecho a incapacidad laboral?
Las enfermedades autoinmunes constituyen un grupo heterogéneo de patologías donde el sistema inmunitario ataca erróneamente tejidos propios del organismo. Lupus, artritis reumatoide, esclerosis múltiple, enfermedad de Crohn o psoriasis son solo algunas de las más de 80 patologías que conforman esta subcategoría.
Lo primero que debes entender es que no es la enfermedad en sí, sino las limitaciones funcionales que provoca, lo que determina el derecho a una incapacidad. He defendido casos donde una misma patología autoinmune generaba diferentes grados de incapacidad en distintas personas, dependiendo de:
- La severidad de los síntomas
- La respuesta al tratamiento
- La profesión habitual del trabajador
- La evolución y pronóstico de la enfermedad
En mi experiencia como abogado de incapacidades, el mayor error que cometen las personas con enfermedades autoinmunes es esperar demasiado para iniciar el proceso, cuando las limitaciones ya son severas y las pruebas médicas acumuladas podrían haber respaldado su caso mucho antes.
Marco legal de la incapacidad por enfermedades de la subcategoría autoinmunes
La legislación que regula las incapacidades laborales por enfermedades autoinmunes se encuentra principalmente en el Real Decreto Legislativo 8/2015, concretamente en los artículos 193 al 200 de la Ley General de la Seguridad Social (LGSS). Este marco establece cuatro grados de incapacidad permanente:
Incapacidad permanente parcial
Disminución no inferior al 33% en el rendimiento para tu profesión habitual. Es poco común en enfermedades autoinmunes, salvo en casos muy específicos donde la afectación es localizada y permite seguir desarrollando la mayor parte de las tareas profesionales.
Incapacidad permanente total
Impide realizar las tareas fundamentales de tu profesión habitual, pero permite dedicarse a otra distinta. Es frecuente en patologías como la artritis reumatoide cuando afecta significativamente a profesiones que requieren esfuerzo físico o precisión manual.
Incapacidad permanente absoluta
Inhabilita para toda profesión u oficio. Se reconoce en casos de enfermedades autoinmunes sistémicas con afectación multiórgano, como lupus eritematoso sistémico avanzado o esclerosis múltiple en fases moderadas-severas.
Gran invalidez
Requiere asistencia de otra persona para los actos más esenciales de la vida. Se concede en casos como esclerosis múltiple avanzada o esclerodermia con afectación pulmonar severa.
Requisitos específicos para solicitar incapacidad por enfermedades autoinmunes
Para acceder a una prestación por incapacidad derivada de enfermedades de la subcategoría autoinmunes, debes cumplir requisitos tanto médicos como administrativos:
- Requisitos médicos: Diagnóstico confirmado por especialista (reumatólogo, neurólogo, inmunólogo), pruebas objetivas (analíticas, resonancias, biopsias), tratamientos aplicados y su respuesta, e informes que detallen las limitaciones funcionales.
- Requisitos administrativos: Estar en alta o situación asimilada al alta, y tener el período mínimo de cotización exigido (varía según la edad y si la enfermedad es común o profesional).
Veamos por qué esto puede cambiar tu caso: muchas solicitudes de incapacidad por enfermedades autoinmunes son denegadas no por la gravedad de la patología, sino por deficiencias en la documentación médica o por no cumplir los requisitos administrativos.
Pruebas médicas determinantes en la valoración de enfermedades autoinmunes
Aquí viene lo que casi nadie te explica: el éxito de tu solicitud depende en gran medida de la calidad y especificidad de las pruebas médicas aportadas. Para las enfermedades de la subcategoría autoinmunes, resultan especialmente relevantes:
- Marcadores inmunológicos específicos: ANA, anti-DNA, factor reumatoide, anticuerpos anti-CCP, etc.
- Pruebas de imagen: Resonancias magnéticas, radiografías articulares, ecografías
- Estudios funcionales: Espirometrías, pruebas de esfuerzo, electromiogramas
- Informes de especialistas: Detallando limitaciones concretas, no solo diagnósticos
- Historial de tratamientos: Especialmente inmunosupresores, biológicos y su respuesta
Esto es justo lo que marca la diferencia: un expediente con pruebas objetivas bien documentadas multiplica las posibilidades de reconocimiento.
¿Te han denegado la incapacidad por una enfermedad autoinmune? Claves legales para reclamar
Si has recibido una resolución denegatoria, no te desanimes. El 70% de mis casos exitosos comenzaron tras una denegación inicial. La estrategia para reclamar debe incluir:
Reclamación previa administrativa
Tienes 30 días hábiles desde la notificación para presentarla. Este trámite es obligatorio antes de acudir a la vía judicial. Aquí debemos:
- Analizar los motivos exactos de la denegación
- Aportar nuevas pruebas médicas si es posible
- Argumentar jurídicamente la relación entre tus limitaciones y tu profesión
- Citar jurisprudencia favorable en casos similares
Demanda judicial
Si la reclamación previa es desestimada, disponemos de 30 días hábiles para presentar demanda ante el Juzgado de lo Social. En esta fase:
- Solicitamos nuevas pruebas periciales
- Preparamos testificales de compañeros de trabajo si es pertinente
- Desarrollamos una estrategia específica para el juicio
La clave del éxito en estos procedimientos radica en demostrar que las limitaciones funcionales derivadas de tu enfermedad autoinmune son incompatibles con las exigencias de tu profesión habitual o de cualquier profesión.
Casos reales: incapacidades reconocidas por enfermedades de la subcategoría autoinmunes
Permíteme compartir algunos casos reales (con nombres ficticios) que ilustran cómo abordamos estas situaciones:
Caso de Elena: Profesora de 42 años con lupus eritematoso sistémico. Inicialmente denegada su solicitud, conseguimos una incapacidad permanente absoluta tras demostrar afectación renal, articular y neurológica. La clave fue un informe detallado de su reumatólogo sobre la fatiga crónica severa y los brotes imprevisibles que impedían mantener un horario laboral estable.
Caso de Miguel: Electricista de 39 años con esclerosis múltiple. Obtuvimos una incapacidad permanente total tras aportar resonancias magnéticas que evidenciaban lesiones desmielinizantes y un informe neuropsicológico que documentaba problemas de coordinación fina y equilibrio, incompatibles con trabajos en altura o que requirieran precisión manual.
Caso de Laura: Administrativa de 45 años con artritis reumatoide. Inicialmente el INSS consideró compatible su enfermedad con su trabajo de oficina, pero demostramos mediante un estudio ergonómico que la afectación en manos y muñecas le impedía el uso continuado del ordenador, consiguiendo una incapacidad permanente total.
Compatibilidad de la pensión por incapacidad con el trabajo en enfermedades autoinmunes
Un aspecto fundamental que debes conocer es la posible compatibilidad entre tu pensión y la actividad laboral:
- La incapacidad permanente total permite trabajar en una profesión distinta a la habitual
- La incapacidad permanente absoluta y gran invalidez son compatibles con actividades que no representen un cambio en tu capacidad de trabajo
Para personas con enfermedades autoinmunes, esto resulta especialmente relevante debido al carácter fluctuante de muchas de estas patologías. En períodos de remisión, algunos pacientes pueden desarrollar ciertas actividades, lo que no debería poner en riesgo su pensión si se respetan los límites legales.
Preguntas frecuentes sobre incapacidad laboral por enfermedades autoinmunes
¿Puedo solicitar una incapacidad permanente si mi enfermedad autoinmune está en fase inicial?
Para obtener una incapacidad permanente, tu enfermedad debe estar en fase crónica y con secuelas estabilizadas tras agotar las posibilidades terapéuticas. En fases iniciales, lo habitual es permanecer en incapacidad temporal hasta completar los tratamientos disponibles y evaluar su respuesta.
¿Qué ocurre si mi enfermedad autoinmune empeora después de reconocerme una incapacidad permanente?
Puedes solicitar una revisión por agravamiento para que se reconozca un grado superior de incapacidad. Este procedimiento requiere demostrar con nuevas pruebas médicas que tu estado ha empeorado significativamente desde la valoración inicial.
¿Las enfermedades de la subcategoría autoinmunes pueden considerarse discapacidad además de incapacidad?
Sí, son conceptos distintos pero compatibles. La incapacidad permanente la reconoce el INSS y se refiere a la imposibilidad de trabajar, mientras que la discapacidad la valoran los equipos de valoración autonómicos y determina el grado de limitación para actividades cotidianas. Puedes tener reconocidas ambas, lo que te daría acceso a beneficios fiscales y sociales adicionales.
Conclusión: defendiendo tus derechos frente a enfermedades de la subcategoría autoinmunes
Las enfermedades autoinmunes representan un desafío particular en el ámbito de las incapacidades laborales debido a su naturaleza compleja, fluctuante y a menudo invisible. El camino hacia el reconocimiento de una incapacidad por estas patologías puede ser arduo, pero con la estrategia adecuada y un respaldo documental sólido, es perfectamente viable.
Mi experiencia defendiendo a personas con enfermedades de la subcategoría autoinmunes me ha enseñado que cada caso es único y requiere un enfoque personalizado. No estás solo en este proceso. Con la documentación adecuada, el asesoramiento jurídico especializado y la perseverancia necesaria, puedes conseguir el reconocimiento que mereces y la protección económica que necesitas para afrontar tu enfermedad con dignidad.
Recuerda que detrás de cada expediente hay una persona que merece ser tratada con respeto y cuya calidad de vida puede depender de obtener el reconocimiento adecuado de su situación. Mi compromiso es acompañarte en cada paso de este camino.


